miércoles, 18 de julio de 2012

La hortelana novata: primeros trasplantes

Pues creo yo que en estas condiciones, es mejor ir trasplantando algunas cositas.
 Mirad como están ya las plantitas del semillero ^^
 Así que me dispuse a poner en macetas un sustrato universal con una capa de humus de lombriz para trasplantar mis plantitas.

 Aquí puse mi lechuguita (sólo trasplanté una, porque la otra estaba aún muy pequeña, le he dejado un huequieto) y unas caléndulas.


Esta pequeñaja se queda en el semillero hasta dentro de un par de semanas
 Aquí puse mis tomates cherrys. Me han salido un montón de plantitas (pues planté un tomate entero, aún se pueden ver los restos de la pulpa del tomate)
 Los planté en la misma maceta con una albahaca. Bonita sincronizidad esta, no sólo el tomate y la albahaca son alimentos cuyos sabores combinan muy bien (como bien saben los italianos) sino que al parecer, la albahaca repele a muchas de las plagas de los tomates.
 Aquí la tomareta, con más albahacas.
 En esta maceta planté una hilera de puerros.

Y en los huecos libres que me quedaron en el semillero, planté pimientos, dos coliflores, otras dos lechugas y orégano, y volví a plantar perejil. Crucen los deditos ^^

Como dato curioso, encontré con polizón en mi saco de humus.

Como no sabía qué bichito-del-coño era este, llamé a Yerbahuerto (la tienda donde compré el humus) y hablé con la chica que la lleva. Me dijo que este bichito sólo sería perjudicial para frutas y cultivos dulces (fresas, etc), pero no para hortalizas. Bueno es saberlo. Ya os seguiré contando...

viernes, 6 de julio de 2012

Espinacas ¡por fin!

Mirad la agradabilísima sorpresa que me he llevado hoy, justo cuando se cumple un mes de la primera siembra.
 Las espinacas han empezado a brotar, y en perfecta línea recta (tal cual las planté), pero no las semillas que planté el día 6 de junio, sino el segundo lineal, el del día 24 de junio (confirmando mi sospecha de que las primeras no brotaron por culpa de unos sospechosos pisoteos en la tierra por parte de mi perrita). Además, ¿os he enseñado ya mi primera zanahoria?

Vale, vale, ya sé que de zanahoria tiene poco todavía, pero ahí hay algo, como que me llamo Nayra.
Y mirad mi semillero:
Nada que ver al aspecto que tenía hace tan sólo dos semanas.

De las tres semillas de tomate, esta es la única que ha germinado, pero lo ha hecho muy bien. Ya se ve el tronco de la planta, todo lleno de pelillos ^^ y la forma de las hojas es ya muy reconocible.
Este pequeño "bosque" es el resultado de la siembra de un tomate cherry partido por la mitad (tomate que me regaló mi amigo Iván, recién traído del jardín de su padre).

Esta preciosidad es mi albahaca, mmmh, a cuyo olor (y sabor) soy completamente adicta >.<

Y mirad la lechuga, con sus hojitas rizadas y que empiezan a oscurecerse en los bordes (es una lechuga tirando a rojiza). Pero como no todo van a ser éxitos en esta vida...
Ahí está, mi no-perejil, a mí me da que algo ha pasado aquí, que no ha salido nada. ¿Será cuestión de volverlo a plantar? Dudas, dudas, dudas.
Os seguiré contando...

jueves, 5 de julio de 2012

Ensalada verde con aliño dulce de tomates secos

Pues ahí va una recetita que me inventé en un momento a partir de unas sobras que tenía en la nevera, ideal para estos días calurosos de verano y muy sabrosa.
Ingredientes:
Col
Calabacín
Manzana (tipo golden)
Aguacate
Brotes de soja
Cualquier otra cosa verde que te apetezca echarle ^^
Para el aliño:
Tomates secos
Aceite de oliva
Vinagre de módena
Miel
Sal

Preparación:
Pues como se ve, he usado un calabacín, una manzana golden y un aguacate a medio usar, así que ha sido una receta de aprovechamiento. Lo primero que hice fue picar la col muy finita, y darle un breve hervor en agua con sal. Luego, con un pelador, corté tiras finas del calabacín y la manzana y corté el aguacate en daditos. Lo puse todo en un bol, junto con unos brotes de soja verde.
Para hacer el aliño, puse unos tomates secos (2 ó 3 mitades) y los trituré en la TMX 3 seg/ vel 7 (o los picas a mano muy finitos, si no tienes TMX) y luego añadí 1 cucharada de aceite de oliva, 1 cucharadita de vinagre y otra de miel (para los aliños yo tengo esta regla: 3 partes de aceite por una de vinagre, aproximadamente. Si es un aliño dulce, echaré la misma cantidad de miel que de vinagre, pero claro, eso es al gusto). Luego lo mezclé todo 10 seg/ vel 3.
 Eché el aliño por encima de la ensalada y voilà, una ensalada fresquita y muy sabrosa, ideal para comer sola o como guarnición. Que la disfruten


domingo, 24 de junio de 2012

La hortelana novata: más cositas

Bastante feliz con mi creciente huertito, al menos con el semillero. Mirad:
Las lechuguitas están cada vez más grandes, y ¡los tomates han empezado a brotar! Tanto los grandes como los cherrys.

La albahaca ya empieza a ser reconocible. Las primeras hojas que salieron (las más grandes) no se parecen nada a las hojas de esta planta, pero las pequeñitas que están empezando a salir no sólo tienen ya el aspecto de las hojas de albahaca, sino que también tienen ya su olor.
Un detalle curioso que me ha encantado de la lechuga es que primero salen dos hojitas pequeñas, y luego en medio empieza a crecer una tercera, que se hace cada vez más y más grande, y se empieza a rizar, es súper curioso.
Por otro lado, sigue sin haber noticias de las espinacas y las zanahorias. Supongo que en parte es lógico que tarden más en brotar que las que están en invernaderos, pero creo que quizás mi perra tenga algo que ver (hoy encontré sospechosas huellas en la tierra de las espinacas). Así que por si acaso, he plantado un nuevo lineal y he puesto la maceta en alto. Os seguiré contando

martes, 12 de junio de 2012

Primeros brotes

Pues ayer me llevé una alegría al ver que algunas de las semillas que planté el otro día han empezado a germinar, aquí lo pueden ver:


De los tomares y del perejil no hay noticias todavía, pero ya están asomando las lechugas, la albahaca y la caléndula ^^
Así que más feliz que una perdiz me he puesto a hacer un par de experimentos. He plantado tres dientes de ajo en una macetita, con la esperanza de recoger tres cabezas enteras en unos meses (o eso dice el libro del que os hablé en el anterior post). También he aprovechado unas semillas de naranjas y limones de una finca cercana y las he plantado en un semillero self-made con una cajita de plástico, de esas en las que venden las fresas, a ver qué sale.


Sé que el naranjero y el limonero son árboles relativamente grandes, pero he estado investigando aquí y allí por internet y he leído (no recuerdo donde) que los árboles jóvenes pueden tenerse en macetas sin mayor problemas (hasta árboles de quince años o así). Podría comprar la plantita, lo sé, pero es que esto de las semillas me tiene enganchada y me hace como ilusión ver si de ahí sale algo... Así que he decidio plantar tres semillas de cada (naranajas a la izquierda, limones a la derecha) a ver si brotan, y cuales lo hacen mejor.
 Otra cosa, ¿se acuerdan de mi germinador de brotes? Pues ya he tenido que cortar los brotes de soja, porque estaban enooormes.
Como esto es prueba y error, he descubierto que no debería volver a mezclar semillas de distintos tipos por la sencilla razón de que no todos germinan igual de rápido. Así es como quedó la bandeja tras cortar los brotes de soja
La alfalfa está ya creciendo, pero de las semillas de puerro (las negras) apenas han salido unas mini raíces. La próxima vez los pongo por separado >.<
Ya os seguiré contando...

miércoles, 6 de junio de 2012

La hortelana novata

Pues eso es lo que soy a partir de ahora (o intento ser): un proyecto de hortelana casera, a mucha honra.
Hacía tiempo que tenía en mente la idea de convertir mi estéril e inservible patio interior en un huerto "urbano", aunque difícilmente se puede decir que mi proyecto de huerto sea urbano, ya que vivo en mitad del campo, pero dado que carezco de terrenos y cultivaré -o intentaré cultivar- en macetas, esa es la expresión que mejor se me adapta. Ahora por fin, he puesto la primera piedra -la primera semilla- para convertir esa idea en realidad - o morir dignamente en el intento. 




Esta es una vista aerea (desde la ventana de mi dormitorio, en el piso superior) del patio interior de mi casa. La ventana da a la cocina, y como pueden ver, poco usado lo tenía, salvo por unas hierbas que tengo plantadas en el alfeizar, una menta enooome y un perejil un poco desmejorado a causa de una floración reciente.


Así que me he puesto manos a la obra para convertir este espacio muerto en un huerto, para comer gratis, entretenerme y darle un poco de vidilla a la vista que veo desde mi cocina. Como vegetariana y ecologista convencida que soy, este proyecto me viene al pelo, y ya que tengo este blog, he decidido compartir con vosotros mis progresos, mis éxitos, mis pifias y lo que venga! ^^
Empecé la semana pasada, comprando en una tienda de productos ecológicos en Costa Ayala unas semillas, un poco de humus de lombriz para ir empezando y un germinador para brotes (del que os hablaré al final del post). La tienda se llama Yerbahuerto y la llevan unos chicos -y una chica- que se dedican a la agricultura ecológica. Fueron encantadores conmigo, y con mi amigo Iván que ha sido testigo de todo el proceso, me asesoraron cuando les conté mi proyecto, y se ofrecieron a seguir haciéndolo a lo largo de este camino que he empezado, lo que les convierte en mi nueva tienda de referencia ^^
Anteayer fui a Ikea a agenciarme un pequeño invernadero y a otras tiendas para comprar algo de sustrato, una bandeja de semillero y unas etiquetas muy chulas para marcar lo que tienes plantado en cada lugar, así que hoy, me sentía ya dispuesta para empezar.

Como no encontré tierra específica para semilleros y me sentía creativa, mezclé a partes iguales el sustrato y el humus de lombriz 
La mezcla la hice usando un vaso de plástico para chupitos, vasos que Arsénico y yo hemos usado con más profusión de la que nos gustaría confesar, ¡era lo que tenía más a mano!
Con esa mezcla llené los semilleros.

En él plante semillas de lechuga, tomates, albahaca, caléndula, preparé el hueco para el perejil (cuyas semillas deben estar en remojo 24 horas antes de su siembra - o eso decía en el sobre- y que plantaré mañana) y como ya dije que me sentía creativa, un hueso de picota (cereza). Que sirva como experimento, a ver si sale algo de ahí, aunque sé que en realidad no es eso algo que se pueda cultivar en una maceta, pero bueno... Etiqueté mis semilleros, los regué con un aspersor y los metí en el invernadero.
Luego me dispuse a sembrar semillas de espinacas y zanahorias. Según el libro "Cultiva tu propio huerto" de Richard Gianfrancesco, que de momento estoy usando como guía, estos cultivos es mejor hacerlos directamente en macetas, y no en semilleros.
Para la zanahora usé una maceta profunda. Puse un lecho de tierra, añadí sustrato y humus y planté una semilla cada 2'5 cm aproximadamente. Cubrí con una nueva capa de humus y regué.
Para las espinacas, hice una línea, y puse una semilla cada 10-15 cm en la vertical. Se supone que cada 2 ó 3 semanas, debo hacer un nuevo lineal, para así tener espinacas para la temporada. La línea que está sembrada es la que está marcada con la etiqueta (Se supone que las espinacas están sembradas bajo la línea blanca que he dibujado. Iré haciendo líneas paralelas cada pocas semanas).
Para terminar mi primer día de trabajo, me decidí a trasplantar mi menta y mi perejil, y añadirles una capa de humus para abonarlos. También trasplanté un aloe vera que tenía por casa y le saqué un montón de esquejes (o hijitos, como diría mi madre) y una gerbera que me regalaron el mes pasado. Regué todo y las dispuse en el patio.

Quizás mi patio no sea a fin de cuentas el mejor ambiente para un huerto, pero al menos tengo ganas de intentarle y un par de horas de sol directo cada día, que hasta ahora sólo había aprovechado mi perrita, Saori, espero que a partir de ahora tenga más compañía.


Como decía de los germinados, en Yerbahuerto encontré un kit para germinar semillas. El kit venía con semillas de soja verde, y sembré uno de los sobres la semana pasada. Es muy sencillo, y me he dispuesto a hacerlo otra vez, pero esta vez con una mezcla de semillas de soja verde, alfalfa y puerros.
Se lavan las semillas y se disponen sobre la rejilla. Se llena el depósito de agua hasta que toque la rejilla y se le pone la tapa de plástico que trae (que hace como invernadero), y ya está, en una semana tienes una rica cosecha de brotes. Creo que también se puede usar como semillero para la siembra, y quizás me atreva a pasar algunos de los brotes de puerro a una maceta. Ya os seguiré contando.

lunes, 23 de abril de 2012

-¿La carne cómo la quiere, señora? -Baratita, por favor. Divagaciones de una vegetariana, 2ª parte


Detesto cuando me preguntan, con cierto soniquete, que si soy vegetariana porque me dan pena los animales. No es sólo que a la mayoría de la gente les parezca ridículo que a alguien le de 'pena' un animal, sino que ni siquiera se plantean que alguien pueda ser vegetariano por otras razones.
Sinceramente, yo no soy vegetariana porque sea una gran defensora de los derechos de los animales, aunque respeto plenamente a quienes tienen esas motivaciones. No es que yo esté en contra de matar a un amimal y comérselo. Es que estoy en contra de cómo se hace actualmente.
Una vez, alguien me dijo que le parecía antinatural ser vegetariano.Y lo dijo con la misma convicción moral con la que un ultraderechista dice que es antinatural ser homosexual. Yo que siempre he odiado ese adjetivo, por las implicaciones éticas con las que se utiliza constantemente, le respondí que es cierto que el homo sapiens es un animal omnívoro, pero que eso no quiere decir que lo natural sea comer como se come hoy en día en occidente. Quizás debí decirle también que lo antinatural es comerse a una vaca que nunca ha visto el sol y que ha vivido sus pocos meses de vida revolcándose en sus heces y las de sus compañeras. Pero estábamos compartiendo una cena con otras personas y preferí no hacérselas indigesta.
¿Cuántas veces habremos oído eso de "prefiero no saber con qué o cómo está hecha esta comida, porque si no, no me la comería"? Precisamente, quizás yo sí que sepa cómo se hace tal o cual comida, y haya tomado esa decisión, que otros no se atreven a tomar. ¿Antinatural? Evidentemente, eso depende del punto de vista.
Hace unos meses vi ese documental que tanto dio que hablar en 2008: "Food Inc". Aún siendo vegetariana, y estando concienciada con cómo funciona la industria agroalimentaria, la película me impresionó vivamente por el empeño de los productores de alimentos de hacer las cosas de manera antinatural.
Pongamos el ejemplo de las vacas. Hoy en día, la mayoría de la carne de vacuno que se consume, proviene de animales criados no en el prado, como nos hacen creer las etiquetas de las leches y los quesos que compramos, sino en espacios cerrados y alimentados con piensos de cereales (generalmente maíz), para engordarlas rápidamente con un alimento que el intestino de las vacas no está preparado para digerir.
Eso no debería sorprendernos. Las vacas son hervíboras, comen hierba y pastos, pero no cereales. No es de extrañar que estas vacas sufran trastornos intestinales. Según el documental Food Inc y algunos especialistas, ese cambio en el patrón alimentario de las vacas es lo que ha originado mutaciones en la flora intestinal de estos animales, dando lugar a bacterias que son más patógenas y peligrosa y además, resistenten a los antibióticos, como la Escherichia coli enterohemorrágica. Es muy lógico pensar que las bacterias intestinales de estos animales lleguen a la carne: viven enterrados hasta los tobillos de mierda y tienen la piel manchada de heces. En los grandes mataderos, en los que se sacrfican miles de vacas al día, es imposible impedir que algo de esas heces (y las bacterias que contienen) entren en contacto con la carne que llega al cosumidor. En estas condiciones es también imprescindible el uso de antibioticos, para evitar que las vacas se cogan infecciones en ese ambiente tan terriblemente insalubre en el que viven. Eso hace que las bacterias que conforman su flora intestinal se hagan cada vez más resistente a esos antibioticos, y que si llegan a la cadena alimentaria e infectan a un  ser humano, su cura sea mucho más dificultosa.
Parece más lógico pensar que las vacas deberían entar en un prado, pastando hierba y fertilizando el suelo con sus heces, que serían perfectamente sanas a causa de su buena alimentación. Esas heces se descompondrían en el suelo de manera natural y no ocasionaría ningún problema de salubridad para las vacas o los seres humanos. La necesidad de darle antibioticos sistematicamente al ganado desaparecería, y sólo serían necesarios puntualmente si un animal enfermara. Eso también haría que la piel de las vacas estuviera libre de bacterias patógenas, y que una vez sacrificadas y despiezadas, su carne no tendría que pasar por lavados de Cloro y Amonio para desinfectarla. Así la carne llegaría al consumidor con menos porcentaje de grasa (pues no procedería de vacas cebadas rápidamente con maíz) sin antibióticos, y sin sustancias químicas que pueden dañar su salud.
Y sin embargo, el consumidor medio acepta este patrón de cría de ganado para el consumo, porque la carne resultante es mucho más barata. Eso es lo que ha propiciado que en los ultimos años se coma más y más carne pero de peor calidad. ¿No es mejor comerse un filete al mes libre de toxinas y con un menor porcentaje de grasa, que uno cada dia pero de peor calidad? La respuesta parece obvia, pero por lo visto no lo es, por eso la carne ecológica sigue siendo consumida sólo por una minoría.
-¿La carne cómo la quiere, señora?
-Baratita, por favor